Turismo en faenas agrícolas en el Sur de Ecuador

Sin televisión, sin teléfono, solo una habitación de cinco metros cuadrados por cuatro donde una mesa, una silla de bambú, un perchero y dos camas adornan el espacio que albergará a María Casanova, una turista española, en la comunidad indígena de Lagunas, Saraguro. cantón, provincia de Loja (sur de los Andes).
Llegó el pasado jueves a esta localidad junto a seis integrantes de la Asociación para la Integración y el Progreso de las Culturas Pandora (AIPC) para realizar turismo comunitario y voluntariado con niños de 8 a 12 años. María, durante 13 días, degustará la comida típica de esta zona (sopas de quinua, maíz, papas, cuy, salsa de semillas de zambo, entre otros).
También realizará tareas agrícolas, elaborará artesanías y participará en los rituales que concentran los cuatro elementos de la vida de los indígenas: fuego, tierra, aire y agua. Todas estas actividades forman parte del turismo comunitario que se practica a escala nacional en cinco provincias de la Costa, 10 de la Sierra y seis de la Amazonía.
Saraguro, uno de los 16 cantones de la provincia de Loja, con 19.151 habitantes, de los cuales 10.508 (34%) son indígenas, ofrece este tipo de turismo en las comunidades de Oñakapak, Ñamarín, Lagunas, Ilincho, Gera, Chamical y Sabadel.
Lo incorporaron hace ocho años como una fuente más de ingresos, además de su producción de carne, leche, queso y artesanías. Lauro Guaillas, gerente de la empresa de turismo Saraurku, dijo que el turismo comunitario busca mejorar las condiciones de vida y defender su cultura e identidad.
Las familias arreglaron sus casas rústicas para albergar a los visitantes, pero no cambiaron su forma de preparar la comida ni su vestimenta. «No deberíamos cocinar algo especial», dijo Rosa Lozano, propietaria de la casa que recibirá a un visitante español.
En 2012, esta iniciativa permitió la llegada a Saraguro de 836 turistas de Alemania, Estados Unidos, Paraguay, Argentina, Francia, España, entre otros países. En lo que va de año han llegado cerca de 100 visitantes, entre ellos José Luis Mellado, coordinador de la AIPC.
El español dijo a la Agencia Andes que está listo para regresar a esta localidad el próximo año porque lo han tratado muy bien. “Estoy aprendiendo más de lo que imaginaba”, aseguró. El diálogo que mantiene con los indígenas es fluido porque hablan español.
Sin embargo, en otras ocasiones Rosa Lozano tiene dificultades. “Cuando llegan los gringos nos ayudamos de un diccionario para traducir lo que nos dicen”, comentó mientras sus manos transformaban la lana de oveja en hilo para tejer un suéter para su hijo de 12 años.
Un total de 600 familias de Saraguro se benefician del turismo comunitario que la operadora Saraurku promueve a nivel nacional e internacional. Ofrece servicios turísticos vivenciales, con guías nativos y con familias de siete comunidades.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.